'ABC'

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A los 49 angelitos que tomaron vuelo en la guardería 'ABC'
de Hermosillo, Sonora, un 5 de junio de 2009.


INTRÓITO.


49 niños y niñas
vienen jugando la ronda,
49 niños y niñas.
Vienen riendo y cantando
por el sendero de Dios.
vienen sonriendo y vienen cantando
hacia el encuentro con Dios.

Todos, santos inocentes,
todos con el alma pura;
vienen cantando canciones
que no escucharon en cuna,
vienen tomando la mano
del ángel que los ha traído
para que no pierdan rumbo,
en este, su nuevo destino.

49 niños y niñas
vienen riendo y cantando,
canciones que nunca aprendieron
rondas que nunca jugaron;
y es que estos niños inocentes
no estan tristes ni lastimados,
aunque estos 49 niños y niñas
murieran en tierra, quemados.

+++

I

La brisa de esta mañana es turbia...
el presentimiento lejano de que algo pasa,
incontrolable, como el mismo destino ensañándose...

Asomo a la ventana,
las madres llevan a sus hijos de la mano al kinder
antes de continuar con su rutinaria vida de trabajo,
abnegadas, desbordantes de amor.
De cierto sé que no sienten lo que creo
será un dolor inmenso,
un nuevo parto sin frutos,
un fuego en las entrañas que consume
y descama el amor, arrimándolo al dolor.

Estoy preocupado...
siento la agitación del universo,
las parvadas de aves vuelan al sur
como confirmando mi sospecha...
algo pasa, algo sucede del otro lado del monte,
del pueblo hermoso, pequeño y frágil.

Siento que no debiera decirlo,
pero si no, ese mismo dolor saldrá por mis poros
y podría no advertir a nadie
que este dolor que viene
me dolerá a mí,
y a los padres y a los hijos que vi en la calle
y a los que no he visto nunca pero existen siempre...

+++

II

Todos dormidos
y nadie observa
que una chispa
brota muy cerca
encendiendo las luces
que nadie sospecha
empiezan a asirse
al techo y las rejas,
paredes, ventanas,
humo donde quiera.

Todos dormidos
y nadie contempla
el desastre que acecha,
que el descuido aprovecha,
y por calles y aceras
nadie sabe nada,
aunque gritos y llantos
emanen con fuerza
los niños que adentro
sienten el dolor
del fuego que los besa.

+++

III

Snif, snif...
huele feo...
mamá, huele feo...
maestra...
despertaré de mi sueño...

Despierto del sueño
y veo todo negro,
y todo huele feo,
y llantos y gritos y sombras por doquier
gritando desesperados,
como en eso a lo que llaman infierno,
tratan de escapar o salvarnos, no sé.
Veo como mis amiguitos flotan
tomados por ángeles al vuelo,
ángeles rojos, húmedos, fuertes,
apartando las llamas como persianas.

¡Estamos rodeados!
No hay escapatoria,
lloro con fuerza y nadie me escucha,
eso que llaman fuego
barrita y nos deja sordos
mi delgada voz pierde su encanto,
me siento en las fauces del diablo,
en un lugar que no conozco
pero del que Dios me ha hablado
antes de venir con mis padres.

Siento como el aire turbio
me abrasa, me besa,
me hace verlo todo en colores
que nunca había experimentado
y me hace dormir... me falta el aire...
siento esos brazos rojos,
torpes brazos rojos y amarillos
que me tiran, me rompen,
me deshacen, y me hacen querer
llorar de morir, porque me duele.

+++

IV

Hé visto pasar la vida frente a mis ojos...
la niñez que no tuve,
la pubertad perdida,
la edad adulta y mi vejez;
y hoy que la muerte llega temprano,
Dios enluta el cielo,
las estrellas no brillan
y la luna llora un sin fin de lágrimas tristes
y las velas dolientes
son las que alumbran en su lugar.

Todo es desértico;
lo hermoso se ha perdido
en lánguidas caras tristes
como el sepulcro en que seré sembrado.

Mientras el dolor inunda
las avenidas con cauce desbocado,
yo yazco en la frialdad del acero,
etiquetado de un pie,
sin nombre ni apellido,
sin más rumor que el de las voces inocentes
fundidas en eso que llaman fuego,
el mismo que me creó,
el mismo que me cremó.

+++

V

Con férrea determinación
mis padres fueron la carne y la sangre
que me formaron,
fruto de un árbol de raíces profundas,
cariños exacerbados
derramados en caricias filiales,
en rondas y arrullos de sueño
que hoy me hacen falta,
el llanto de otros no me deja
pensar en cuán hermosa sería
la vida de poder cantar.

Los cánticos que debí aprender son mudos,
los planes, la carrera,
el espacio, noches de octubre,
todo se ha perdido y muere conmigo.

Con férrea determinación
mis padres fueron a conocerme de nuevo
al cajón que tengo por cuna.
Quisiera decir que no siento su dolor,
pero lo sentí antes que ellos.

+++

VI

Vi a un hombre desesperado correr a mi lado
y temí y lloré,
sentía tanto calor
y mi cuerpo, que en cuna de llamas se arrullaba
con el estruendoso susurro de la ronda
de la muerte que nos ronda,
como papel se desmorona.

No logro sentir mucho,
pero el hombre afanoso y terco,
derrumbó paredes, sorteó murallas de fuego
luchando por mi, como por el hijo que nunca tendrá
y que Dios le ha negado tantas veces;
sus tatuajes cuentan la historia
que contarán mis quemaduras
al salir en sus brazos
como muñeco de trapo.
La vírgen en su brazo me cubre
con su manto verdozo y estrellado,
y me sonríe
arullándome tiernamente
con la ronda de la vida
que hé dejado atrás.
sonriendo.

+++


VII

No sé qué es la muerte,
pero en el cielo algo me dijeron,
la muerte es un paso más,
no sabía que doliera...
huele a aquello nos dijeron era carne,
como si fueran las almas del infierno,
huele al humo que calcina cada enser,
que derrite los barrotes,
que se lleva el conocimiento humano
y el saber,
el ABC, el 123,
el rojo, blanco, azul, verde,
el círculo, cuadrado, triángulo...

No sé qué sea la muerte,
pero a quienes escucho
seguramente tengan una idea;
gritos de auxilio y llantos afuera,
golpes de pared, aullidos
y luces rojas y azules
a las que me acerco y no toco.
Mi piel cambia de color
y vuelve a ser barro apilado
en resortes y maderos derretidos.

Al fin del desastre,
el arrebato del temor...
¿pero de qué se asustan?
¿porqué se asombran si lo han provocado todo?.
¿si han arrojado al fuego
al mejor de sus cimientos?
juventud en ciernes
que cambiaría al mundo
ahora vuelve al sur
hacia el centro de la tierra,
refugio de lo que no sé,
pero creo, es la muerte.

+++

VIII

"-Mamá, me duele,
¿me voy a morir?..."

"-No hijo, tu no has de morir
porque yo he de vivir por ti."

"-Entonces...
¿Porqué veo a Dios llorando
bajo una manta de nubes,
sollozando y gritando mi nombre
como si hubiera perdido un ángel?
¿Por qué veo a mi perro
ladrando desesperado
en una nube de humo?
¿Por qué veo
a mis soldaditos de plástico
formarse en una línea,
disparar salvas de honor
y gritar mi nombre y decir presente?
¿Y mis demás juguetes
que lloran porque cada vez
les hago más falta?"

"-Entonces...
¿porqué caen las estrellas?
¿por qué veo todo cada vez más oscuro?
¿Por qué me falta el aire?

¿Por qué mamá?, ¿por qué?"

+++

IX

Nuestros sueños, cenizas,
y el verano se ha convertido en polvo.
¡Niños, despierten!
Que los sueños se derriten como cera,
que la esperanza se calcina en las aceras,
que nuestros cuerpos
se han vuelto quimeras,
que hoy se acaban
nuestras dulces primaveras.

Y para cuando se esfumó la nube oscura
como mis noches de enfermo,
de días en el vientre de mi madre,
igual de húmedos,
nuestros cuerpos fueron paridos a la muerte,
primero frutos benditos de los vientres,
ahora semillas en que germinarán
nuevos frutos del núcleo de la tierra,
que de calor y cieno cobijará
nuestros destinos truncados.

+++

X

Hoy soy solo una cicatriz
luego de haberme extirpado de la vida,
los fieros leones me tocan,
me ciñen en su regazo
como mi madre solía,
y veo como se vuelven
pequeños gatitos como el de casa,
ronroneando, conteniendo el llanto.

Me envuelven en lienzos,
como en mi nacimiento,
y me encierran en alba y paz,
mientras un diluvio de aullidos de lobo
sacuden mi estremecida alma
atrapada entre los hierros de mi esqueleto.
¡No hé podido escapar
ni de mi mismo!.

No puedo más que escuchar y creer que nada pasa.
Y luego, oscuridad,
tengo miedo pero puedo verte,
enseguida veniste a mi encuentro, Señor,
ahora que me siento perdido.
No soy más,
y tú eres más que mi amigo
que viene a lamer mis heridas
y a llevarme de nuevo a casa.

Mientras dejo todo tras de mi,
a todos quienes me amaron,
el corazón se hace añicos
y nuevas cicatrices nacen
que se remiendan con jirones
de otras pieles perdidas
en llamaradas
y en oscuros pensamientos
que acompañan a mi cuerpo
al subsuelo.

+++

XI

Hoy mi cuna
es una caja
en la que se guardan desechos...
hoy mi cuerpo
es un diamante en bruto
que vuelve a la mina
de la cual había sido sacado
por la mano de Dios;
el cieno que ha sido formado
desde el principio de los tiempos,
desde el principio del hombre.

Hoy mi cuna
no me guarda,
ni me arrulla como antaño...
hoy mi cuerpo
es solo un envoltorio
en el que se guarda
un sueño triste, incompleto,
el sueño que hé sido yo.
Una pesadilla
que el viento arrastró.

Seguro alguien hoy me soñó.
Seguro estoy con Él hoy.

+++

XII

Nunca lo entenderé,
como es que duele en las entrañas
esto a lo que hacen llamar fuego.
Del fuego he sido creado
y ahora él me consume
como si le debiera algo,
con la saña de un perro rabioso
que debora cuanto está a su alcance.

No habrá manera nunca
de superar este dolor que mis papitos sufren,
quizá les duele más perderme que a mí morir;
yo solo espero que la vida que no viví
sea remanzo para sus ojos secos
como el desierto en el que Dios creó los moldes,
la arena en la que hizo el barro
del que ellos y yo surgimos,
del que todo fué hecho.

Aún la persona más sabia
seguirá teniendo dudas
de cómo fué que pasó esto...
y la tremenda certeza,
y triste, por cierto,
de que no habrá nunca un culpable
y tampoco sabrá que dolerá más,
si la herida abierta o remendada,
si la ausencia o la pertenencia...

...porque ¡Ay! ¡Vaya que duele!,
¡Duele cada instante todo lo que tenía adentro!
¡Duele cada minuto, ahoga, oprime!
¡Duele en las entrañas, esto a lo que hacen llamar fuego!.

+++

XIII

Desde que el humano es humano
comete errores imperdonables,
pifias que cuestan más que la vida,
que no se arreglan con solo un "lo siento".
Desde que el hombre es hombre
su error ha sido pensar y no pensar,
echarlo todo a la suerte,
al "ahí se va"
y dejar que las cosas trabajen
como si el engranaje fuera perfecto,
engrasado, bien armado,
pero tan imperfecta la máquina como el creador
termina fallando, costando,
causando irremediables pérdidas.

Negligencia es la palabra.
Negligencia, sabia amiga del diablo,
has sido cómplice irremediable de la decidia y del mal hábito del hombre,
la porfía de la malhechura de las cosas;
negligencia, tumor que creen virtud los falsos,
necios e impostores,
almas frías que la soledad empaña;
negligencia, amiga del tiempo y del infortunio,
hoy has causado el dolor en el ajeno,
la muerte en el inocente,
la locura en el prudente.

Cuerpos que flotan en mares de humo,
soledades que aumentan la estadística,
reclamos sin fin como llantos del purgatorio,
caminos terregosos, camionetas chocadas,
caras polvorientas, almas perdidas, lágrimas, lágrimas, lágrimas.

Podríamos hundir a la negligencia en nuestras lágrimas,
y así, bautizarla y limarle toda su impureza,
o hacerla dejar de existir.
Pero el humano es humano,
negligente por naturaleza,
inhumano, impacible, incontenible;
ni la docilidad le salva
de evitar catástrofes, aunque lo haga todo bien,
aunque siga mandatos divinos
o creencias bien forjadas
de hombres menos ignorantes.

Las deudas de los deudos
queden saldadas con la sangre presa
de las fieras salvajes que nos hicieron esto.
Y eso, si las fieras pudieran capturarse
sin amparo de ninguna sombra
que cobije
su instinto natural
de cobrar sangre por sangre.

+++

XIV

Hijos no míos.
Hijos de los hijos de Dios.
Hijos del amor.
Hijos de la siembra blanca.
De la felicidad plena.
De las sonrisas y juegos.
Hijos del tiempo y el esfuerzo.
Del trabajo y el cansancio.
Del sacrificio y la soledad.
De la insertidumbre y la preocupación.
Hijos del mar y del desierto.

Siento que me hacen falta,
que nos hacen falta a todos,
que sus risas son el eco en el viento
que nos cuenta cuán feliz la vida sigue
con ustedes, sin ustedes.

Hijos del dolor ajeno
que me apropio y bendigo y maldigo,
que me corrompe el cuerpo,
usen sus manitas blancas
y acaricien mi cara triste
de llorarles a cada minuto
sus pasitos de despedida.

Siento que su llanto me desmiembra
y unas manos oscuras
me tiran en gajos al viento,
y el huracán salvaje
hace lo mismo con todos nosotros
y nos licúa
y poliniza toda la faz de la Tierra.
No es justo volver a parir
algo que ya estaba hecho.

Nacido por Dios
antes que todos los hijos,
me enfermo, me duelo,
yazco herido,
me marchito
y muero con ustedes.

Refúgiense en mis brazos
que yo los haré cantar,
Y juntos, de la mano,
pasearemos por el universo
a ver las estrellas de cerca;
las podrán tocar
y verán que en ellas está su reflejo.
Ellas representan su alma
y un visor de lejos
para ver a sus papás.

Vengan a mí
y conoceran el cielo
y las nubes blancas
que se disuelven de verlas,
y sensitivas, lloran
y bañan a todo mundo en la tierra.
Los llevaré a ver los dragones
y tierras que no imaginaron.
Jugaremos rondas que sus padres jugaron,
mientras hacemos camino
a ver a Dios.

+++

XV

Volví a nacer.
Volví a vivir, mamá.
volví a nacer.
Volví de ahí, papá.

He vuelto y me quedo con ustedes
porque Dios lo ha querido,
y aunque esté yo malherido
sonrío y vuelvo a nacer
con cada caricia suya,
con esas sonrisas que copio e imito,
con cada ¡Gracias Dios Mío! que suspiran
llorando a lágrima abierta
sonrojados por la angustia
por el temor, por la ansiedad que invadía
sus corazones aterrados.

Ni yo sé qué sucedió...
ni sé qué pasó con mis amigos...
sé que ya me contarán
sobre sus nuevos destinos
cuando deje de ser chico.
No entiendo porqué mi cuerpo
está diferente hoy día,
que mi piel era blanca, linda,
y hoy está diferente
y llena de bordos y heridas
que duelen y duelen mucho,
pero olvido todo cuando miran
mis ojos, tus ojos, mamita.
Sonrío y sé que soy héroe,
mi papá y su mirada lo gritan.

Papá, hé vuelto a nacer,
Mamá, hé vuelto a nacer,
ustedes han vuelto a nacer,
nadie lo puede creer.
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Héctor Herrera
(Poesía en Movimiento)


Escrita durante la temporada de poesía 2009 y pretemporada 2010.

Poesía publicada por primera vez en Facebook el 5 de junio de 2010, en el primer aniversario del incendio que cobrara la vida de 49 niños e hiriera a decenas de niños más.
Al ser un poema largo y de un tema tan particular considero que por sí mismo constituye una colección de poesía.