Me iré del mundo por un rato
y volveré para cuando ya no importe mi vuelta para nadie.
Exploraré lo que me falta de vida
por desiertos, por valles, por palacios de mármol,
calles de adoquín y selvas de asfalto.
Haré que desde ese día que deje mi tierra me olviden.
Sólo seré un mal recuerdo o una pesadilla 'sui géneris'
para existencias críticas e insoportables chillas
que no encuentran más placer que comer carroña indefensa
que alguien más ha dotado de su saliva y sal.
No haré ningún anuncio, cuando ya no importe, estaré de vuelta
con la frente más en alto que en el mástil mi bandera...
esa será mi firme promesa como en testamento fútil,
una palabra que se llevará el viento cuando el clavo
de un 'te quiero' se desvencije por sí mismo. Volveré.
Cuando ya no importe, dejaré de llorar letras ajenas
y no seré más el débil de los trovadores,
no seré el gazapo bardo de la plaza y la Alameda
que fué vapuleado por su atrevimiento a ser
y blasfemado por la vergüenza de no ser.
¡Qué dilema!
Cuando ya no importe ser seguidor callado de este o aquel poeta,
solo entonces se hará la vida más auténtica
los colegas extremistas menos hipócritas y los lectores y escuchas, libres.
Y cuando quien me tuvo en sus brazos un día
recuerde lo que escribí en su piel como en papel, volveré.
Y cuando quien me amamantó y quien me alimentó
dejen de pensar que mis desvelos fueron (son) pérdida de tiempo...
y cuando a quienes protegí por desvalidos
dejen de herirme con su puñal, tan casquivano como el mío.
Cuando ya no importe eso, volveré.
Y es que solo por la libertad hablan los versos,
versos libertarios, como besos de un amor límpido,
que se da por inercia como los vientos del norte,
y que las mentiras caigan y que los falsos cedan...
eso, ¡Eso!, eso vaya que importa.
Pero... que quede claro...
Me iré del mundo por un rato...
y volveré para cuando ya no importe mi vuelta para nadie.
Y sólo si a alguien le importa que vuelva
y me lo pide de una manera sobrecogedora y natural,
pura y amorosa, con flores blancas en las manos y una sonrisa húmeda de lluvia...
Solo entonces, dejaré mi exilio, y ya no importará no estar. Volveré.
Cuando ya no importe, volveré.
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Héctor Herrera
(Poesía en Movimiento)
Escrita antes de partir a León, Guanajuato.
Leída a manera de despedida en la lectura de poesía del DÍA DEL ARTESANO, el 18 de Marzo de 2010, en la Alameda Zaragoza de Torreón, Coahuila. Aún no se incluye en alguna colección por lo que queda registrada en el repertorio de ese año.






