¡Qué injusto es tender la cama en horario en que todos duermen!,
¡En el que nosotros (se supone) deberíamos gozar
del sexo, del amor, de la poesía!.
Son las dos cuarenta y dos de la mañana,
¡Inaudita la hora!;
Te hago levantarte de tu letargo ansioso y te pido un café
mientras acomodo el lecho de nuestro amor en vela.
Estiro cada pliegue de las sábanas que huelen a ti y a mí
y a nuestros sueños secos y húmedos,
pero todos con ese aromita a fe,
a la esperanza de la realización.
Una cobija,
otra,
y la colcha floreada que mi madre me heredó en vida,
no entiendo porqué…
(ni quisiera… no son rosas ni jazmines).
Me enredo de nuevo las piernas y en mis pensamientos,
y ya no quiero el café.
Te pido volver con un verso robado
y te lanzas como perro en brama buscando un trozo de carne
y solo obtiene muñón.
Te amo más por tu calor que por tu cuerpo,
y por la facilidad que tienes para entender lo que quiero de ti.
Sé que soy correspondido cuando me abrazas
y me pides que te lea a Sabines y me dices:
¡Qué injusto que tiendas la cama a esta hora!...
Ahí es cuando te amo más.
Te leeré “Los Amorosos” y nos iremos a dormir.
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Héctor Herrera.
(Poesía en Movimiento)
ESCRITO DENTRO DE LA TEMPORADA DE POESÍA 2010.
No ha sido incluída aún en alguna colección en particular, por lo que queda en el repertorio de esa temporada.
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